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De
este entorno, quizá sí; pero Gaztelueta
no es un mar, ni unos edificios, ni el paisaje espléndido
que se divisa desde el jardín. Gaztelueta es
un mosaico de vidas. Gaztelueta es un conjunto de historias
engarzadas entre sí con un proyecto común.
Es un puñado de personas que vibran con un ideal.
Va cambiando el paisaje de nuestra vida; el mar se va
volviendo montaña o meseta, pero siempre sigues
aquí, con el alma y con el corazón, en
Gaztelueta.
Celebramos
el X aniversario de la nueva etapa de la Asociación
de Antiguos
Alumnos.
Hace una década, cuando comenzamos, nos reunimos
con la ilusión del que comienza una aventura
apasionante. Éramos un buen grupo, y coincidíamos
en esta valoración: había llegado la hora
de los Antiguos Alumnos de Gaztelueta. Muchos de vuestros
hijos llenaban las Aulas del Colegio y era el momento
de poner en marcha nuevos proyectos, más ambiciosos
todavía, y de que la Asociación se consolidase
definitivamente.
El libro de los Antiguos alumnos es una muestra más
de esa consolidación. Otra muestra, el relevo
entre las personas que están al frente de ese
empeño. Ese relevo muestra el dinamismo y la
vitalidad de todos los que trabajamos en él.
Porque la Asociación no es tarea de uno, sino
de todos.
Íñigo Díaz Guardamino, que ha estado
al frente de la Asociación durante los últimos
años, cesa a petición propia para ceder
el testigo a ------. Con nuestro aplauso de despedida
a Íñigo le manifestamos nuestro afecto
de siempre, y nuestro profundo agradecimiento por su
trabajo, tan eficazmente realizado.
-------
lleva trabajando desde hace mucho tiempo en la Asociación
y la conoce bien. Él toma el timón desde
ahora, y se encargará de canalizar todas nuestras
iniciativas. Con nuestro aplauso de bienvenida le damos
nuestro apoyo y nuestro aliento, que no le ha de faltar
en todo momento.
Hemos
celebrado recientemente las Bodas de Oro de Gaztelueta.
Medio siglo no es un periodo de tiempo significativo
para una institución educativa y docente que
ha de durar siglos, pero pone de manifiesto su madurez.
Esos cincuenta años son el cimiento sobre el
que se puede seguir construyendo una tarea aún
más esperanzada, más extensa y fecunda.
Dios nos ha concedido la gracia de que estas Bodas de
Oro hayan estado tan próximas en el tiempo con
el Centenario y la Canonización de San Josemaría,
creador e impulsor de este Colegio. ¡Qué
alegría al encontrarme con tantos de vosotros
en la plaza de San Pedro y en las calles de Roma!
Esa feliz coincidencia, esa gracia de Dios, llena nuestro
trabajo de sentido y responsabilidad de futuro. Sabéis
bien que Gaztelueta fue -es- la primera Obra Corporativa
del Opus Dei en el ámbito de la enseñanza.
Desde aquí se abrió camino para cientos
de iniciativas y se ofrecieron experiencias a numerosas
instituciones educativas de los cinco continentes.
En la actualidad cada una de esas iniciativas tiene
su propia personalidad, su fisonomía específica,
sus planteamientos educativos y su línea de actuación.
Tienen en común con Gaztelueta el espíritu
del Opus Dei.
Gaztelueta supo ser pionera, porque supo encarnar ese
espíritu de forma feliz, concretándolo
y encarnándolo con los acentos propios de las
gentes de esta tierra, y atendiendo a las necesidades
singulares de este entorno social y cultural.
En Gaztelueta se hizo realidad lo que San Josemaría
deseaba que fueran estos
centros educativos: lugares abiertos a todos, donde
se formaran
-personas
cabales, "hombres de una pieza", con coherencia
interior y una profunda unidad
de vida;
-personas abiertas a las necesidades de la sociedad
y de los hombres y mujeres que nos rodean;
-personas dispuestas a servir a los demás; preparadas
para servir con eficacia a la resolución
de los problemas de los demás -para servir, servir-
llevando el espíritu
cristiano a todos los ambientes:
un
espíritu de paz, de concordia, de solidaridad;
un
espíritu de preocupación por los necesitados;
de libertad y responsabilidad.
Somos deudores de un gran legado, de todo un estilo
vital, de un sello que debe presidir nuestra vida. Como
yo, procuráis luchar siempre en las virtudes
que se aprenden aquí -la lealtad, la alegría,
el optimismo; la sinceridad y la sencillez; la laboriosidad;
la valentía, la audacia y y la magnanimidad para
acometer grandes ideales; y os habéis esforzado
por vivir esas virtudes durante los años escolares,
y luego, en vuestra vida familiar, con vuestra mujer,
vuestros hijos y en algunos casos, vuestros nietos;
en vuestra actividad profesional, con vuestros colegas;
en todo el amplio campo de relaciones humanas y sociales.
Quiero detenerme en una de esas virtudes -la audacia-
porque este momento histórico exige que la vivamos
de una forma particularmente intensa en nuestra vida
y en el trabajo de esta Asociación.
Necesitamos
audacia para abordar nuevas metas;
- audacia creadora, para que Gaztelueta siga siempre
en la vanguardia educativa;
- audacia en los afanes nobles de servicio a Dios y
a los demás;
- y audacia para buscar soluciones nuevas para hacer
un mundo más humano y más justo,
más cristiano, en este tercer Milenio que estamos
comenzando.
Ya
hay algunas realidades en marcha como Zabalketa, el
Fondo de Ayuda al Asociado y la colaboración
con los países menos desarrollados por medio
del 0.7 % de las cuotas a través de las Mercedes.
Se ha hecho mucho... pero tenemos que hacer mucho más.
Los
retos familiares, culturales, sociales; las carencias
de todo tipo que contemplamos a nuestro alrededor nos
espolean a poner en marcha nuestra imaginación
y nuestro trabajo, con una voluntad de servicio amplia
y profunda.
Para eso hay que comprometer a tantos Antiguos Alumnos
en estas tareas; estoy seguro de que ayudarán
ilusionadamente a la promoción del Colegio, y
estarán gozosos de participar en sus afanes y
de colaborar con sus necesidades.
Tenéis muy buena experiencia en este campo, cuando
os reunís con Antiguos Alumnos en reuniones de
todo tipo, en el Colegio o fuera del Colegio, para proponerle
estas iniciativas.
Se
ha hecho mucho: hay que hacer mucho más.
Es
el momento de potenciar aún más esas buenas
experiencias, sin cansancios.
La reciente visita del Papa, nos ha dejado, junto con
unas enseñanzas inolvidables, unas imágenes
de lucha esforzada, de reciedumbre sobrenatural, de
audacia y visión de futuro. Su pontificado se
abrió con unas palabras, que ha recordado de
nuevo, que son un canto a la audacia creadora: no tengáis
miedo.
Sigamos su ejemplo. Tenemos en esta Asciación
una tarea apasionante por delante; y estamos comenzado:
llenémonos de esperanza y de confianza en Dios:
es el momento de ser humana y espiritualmente muy audaces,
desechando cualquier tipo de visión corta, de
prevención, de miedo.
Contamos
con muchos amigos en la tierra y en el Cielo para llevar
a cabo este empeño. El próximo 26 de junio
celebraremos por primera vez la fiesta, como santo de
la Iglesia, de un Amigo muy especial, de un Abogado
que intercederá siempre por nosotros: San Josemaría,
un santo que amó entrañablemente este
colegio, nacido de su corazón, y que vela constantemente
por nosotros y por todos los nuestros.
Tenemos la ilusión de encontrarnos con tantos
y tantos Antiguos Alumnos en ese próximo 26 de
junio, un día de Oro en la historia de Gaztelueta.
Será
una ocasión más para abrir un nuevo capítulo
en la pequeña historia de esta Asociación;
un día para ensanchar horizontes, sumando nuevas
fuerzas a nuestros empeños.
Acudamos
a la intercesión de San Josemaría ante
el Señor. Acudamos, como siempre, con confianza
filial a nuestra Madre la Virgen.
En mi alma, lo mismo que en la vuestra, resuena siempre
la melodía de la Salve ante la imagen del Jardín.
Sabemos que Ella nos escucha, como buena Madre; y muy
especialmente en este año tan mariano, Año
del Rosario, en el que la Iglesia ha canonizado a San
Josemaría y nos ha concedido tantas gracias a
todos y a cada uno de los que formamos esta gran familia
de Gaztelueta.
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