X asamblea 24/5/2003
Hoy es  
• PALABRAS DE ANTONIO PRIETO EL 24 DE MAYO DE 2003 EN LA X ASAMBLEA DE ANTIGUOS ALUMNOS.

Iba a comenzar diciendo: "Vuelvo de nuevo a Gaztelueta, con la alegría de
siempre, para ...", pero he pensado que la expresión no es del todo exacta.
En primer lugar, porque no es cierto que venga con la alegría de siempre.
Cada vez que pasan los años vengo con una ilusión renovada, con una alegría
mayor y más plena.
Y en segundo lugar porque es muy relativo eso de que yo vuelva a Gaztelueta.
Me sucede como a vosotros: para volver hay que haberse ido; y los que hemos
estado aquí como alumnos o antiguos alumnos -y en mi caso como profesor-, no
nos hemos ido nunca.

 

De este entorno, quizá sí; pero Gaztelueta no es un mar, ni unos edificios, ni el paisaje espléndido que se divisa desde el jardín. Gaztelueta es un mosaico de vidas. Gaztelueta es un conjunto de historias engarzadas entre sí con un proyecto común. Es un puñado de personas que vibran con un ideal. Va cambiando el paisaje de nuestra vida; el mar se va volviendo montaña o meseta, pero siempre sigues aquí, con el alma y con el corazón, en Gaztelueta.

Celebramos el X aniversario de la nueva etapa de la Asociación de Antiguos
Alumnos.
Hace una década, cuando comenzamos, nos reunimos con la ilusión del que comienza una aventura apasionante. Éramos un buen grupo, y coincidíamos en esta valoración: había llegado la hora de los Antiguos Alumnos de Gaztelueta. Muchos de vuestros hijos llenaban las Aulas del Colegio y era el momento de poner en marcha nuevos proyectos, más ambiciosos todavía, y de que la Asociación se consolidase definitivamente.
El libro de los Antiguos alumnos es una muestra más de esa consolidación. Otra muestra, el relevo entre las personas que están al frente de ese empeño. Ese relevo muestra el dinamismo y la vitalidad de todos los que trabajamos en él. Porque la Asociación no es tarea de uno, sino de todos.

Íñigo Díaz Guardamino, que ha estado al frente de la Asociación durante los últimos años, cesa a petición propia para ceder el testigo a ------. Con nuestro aplauso de despedida a Íñigo le manifestamos nuestro afecto de siempre, y nuestro profundo agradecimiento por su trabajo, tan eficazmente realizado.

------- lleva trabajando desde hace mucho tiempo en la Asociación y la conoce bien. Él toma el timón desde ahora, y se encargará de canalizar todas nuestras iniciativas. Con nuestro aplauso de bienvenida le damos nuestro apoyo y nuestro aliento, que no le ha de faltar en todo momento.

Hemos celebrado recientemente las Bodas de Oro de Gaztelueta. Medio siglo no es un periodo de tiempo significativo para una institución educativa y docente que ha de durar siglos, pero pone de manifiesto su madurez. Esos cincuenta años son el cimiento sobre el que se puede seguir construyendo una tarea aún más esperanzada, más extensa y fecunda.
Dios nos ha concedido la gracia de que estas Bodas de Oro hayan estado tan próximas en el tiempo con el Centenario y la Canonización de San Josemaría, creador e impulsor de este Colegio. ¡Qué alegría al encontrarme con tantos de vosotros en la plaza de San Pedro y en las calles de Roma!
Esa feliz coincidencia, esa gracia de Dios, llena nuestro trabajo de sentido y responsabilidad de futuro. Sabéis bien que Gaztelueta fue -es- la primera Obra Corporativa del Opus Dei en el ámbito de la enseñanza. Desde aquí se abrió camino para cientos de iniciativas y se ofrecieron experiencias a numerosas instituciones educativas de los cinco continentes.
En la actualidad cada una de esas iniciativas tiene su propia personalidad, su fisonomía específica, sus planteamientos educativos y su línea de actuación. Tienen en común con Gaztelueta el espíritu del Opus Dei.
Gaztelueta supo ser pionera, porque supo encarnar ese espíritu de forma feliz, concretándolo y encarnándolo con los acentos propios de las gentes de esta tierra, y atendiendo a las necesidades singulares de este entorno social y cultural.
En Gaztelueta se hizo realidad lo que San Josemaría deseaba que fueran estos
centros educativos: lugares abiertos a todos, donde se formaran

-personas cabales, "hombres de una pieza", con coherencia interior y una profunda                unidad de vida;
-personas abiertas a las necesidades de la sociedad y de los hombres y mujeres que nos                rodean;
-personas dispuestas a servir a los demás; preparadas para servir con eficacia a la                resolución de los problemas de los demás -para servir, servir- llevando el                espíritu cristiano a todos los ambientes:
               un espíritu de paz, de concordia, de solidaridad;
               un espíritu de preocupación por los necesitados; de libertad y responsabilidad.

Somos deudores de un gran legado, de todo un estilo vital, de un sello que debe presidir nuestra vida. Como yo, procuráis luchar siempre en las virtudes que se aprenden aquí -la lealtad, la alegría, el optimismo; la sinceridad y la sencillez; la laboriosidad; la valentía, la audacia y y la magnanimidad para acometer grandes ideales; y os habéis esforzado por vivir esas virtudes durante los años escolares, y luego, en vuestra vida familiar, con vuestra mujer, vuestros hijos y en algunos casos, vuestros nietos; en vuestra actividad profesional, con vuestros colegas; en todo el amplio campo de relaciones humanas y sociales.
Quiero detenerme en una de esas virtudes -la audacia- porque este momento histórico exige que la vivamos de una forma particularmente intensa en nuestra vida y en el trabajo de esta Asociación.

Necesitamos audacia para abordar nuevas metas;
- audacia creadora, para que Gaztelueta siga siempre en la vanguardia educativa;
- audacia en los afanes nobles de servicio a Dios y a los demás;
- y audacia para buscar soluciones nuevas para hacer un mundo más humano y más   justo, más cristiano, en este tercer Milenio que estamos comenzando.

Ya hay algunas realidades en marcha como Zabalketa, el Fondo de Ayuda al Asociado y la colaboración con los países menos desarrollados por medio del 0.7 % de las cuotas a través de las Mercedes.

Se ha hecho mucho... pero tenemos que hacer mucho más.

Los retos familiares, culturales, sociales; las carencias de todo tipo que contemplamos a nuestro alrededor nos espolean a poner en marcha nuestra imaginación y nuestro trabajo, con una voluntad de servicio amplia y profunda.
Para eso hay que comprometer a tantos Antiguos Alumnos en estas tareas; estoy seguro de que ayudarán ilusionadamente a la promoción del Colegio, y estarán gozosos de participar en sus afanes y de colaborar con sus necesidades.
Tenéis muy buena experiencia en este campo, cuando os reunís con Antiguos Alumnos en reuniones de todo tipo, en el Colegio o fuera del Colegio, para proponerle estas iniciativas.

Se ha hecho mucho: hay que hacer mucho más.

Es el momento de potenciar aún más esas buenas experiencias, sin cansancios.
La reciente visita del Papa, nos ha dejado, junto con unas enseñanzas inolvidables, unas imágenes de lucha esforzada, de reciedumbre sobrenatural, de audacia y visión de futuro. Su pontificado se abrió con unas palabras, que ha recordado de nuevo, que son un canto a la audacia creadora: no tengáis miedo.
Sigamos su ejemplo. Tenemos en esta Asciación una tarea apasionante por delante; y estamos comenzado: llenémonos de esperanza y de confianza en Dios: es el momento de ser humana y espiritualmente muy audaces, desechando cualquier tipo de visión corta, de prevención, de miedo.

Contamos con muchos amigos en la tierra y en el Cielo para llevar a cabo este empeño. El próximo 26 de junio celebraremos por primera vez la fiesta, como santo de la Iglesia, de un Amigo muy especial, de un Abogado que intercederá siempre por nosotros: San Josemaría, un santo que amó entrañablemente este colegio, nacido de su corazón, y que vela constantemente por nosotros y por todos los nuestros.
Tenemos la ilusión de encontrarnos con tantos y tantos Antiguos Alumnos en ese próximo 26 de junio, un día de Oro en la historia de Gaztelueta.
Será una ocasión más para abrir un nuevo capítulo en la pequeña historia de esta Asociación; un día para ensanchar horizontes, sumando nuevas fuerzas a nuestros empeños.

Acudamos a la intercesión de San Josemaría ante el Señor. Acudamos, como siempre, con confianza filial a nuestra Madre la Virgen.
En mi alma, lo mismo que en la vuestra, resuena siempre la melodía de la Salve ante la imagen del Jardín.
Sabemos que Ella nos escucha, como buena Madre; y muy especialmente en este año tan mariano, Año del Rosario, en el que la Iglesia ha canonizado a San Josemaría y nos ha concedido tantas gracias a todos y a cada uno de los que formamos esta gran familia de Gaztelueta.



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